Las redes sociales son la nueva televisión, entendiendo por televisión el mecanismo para captar la atención de la audiencia y enganchar a los televidentes.
Pero hay una gran diferencia, quien genera los contenidos y cómo se explotan. En las redes sociales, léase Instagram, Facebook, Youtube u otra, son los propios usuarios los que generan los contenidos, crean audiencias y generan ciertos ingresos en función del número de seguidores.
Hasta aquí todo parece perfecto. Las redes proporcionan a los influencers o microinfluencers una plataforma con herramientas que simplifican el proceso de comunicación con su audiencia.
¿Dónde está la trampa? en la audiencia, que es lo que más vale y más cuanto más perfilada. El influencer tiene unos seguidores, de cientos a millones…pero en realidad no sabe quién son. Es la red la que monetiza al máximo a la audiencia y proporciona un % bajo al influencer que es el que se lo curra.
Imagínate que tienes 100.000 seguidores en tu canal de Instagram de cocina para jóvenes. Con esa audiencia puedes estar generando un interesante ingreso. Pero, ¿qué pasa si de un día para otro te echan de Instagram? te quedas sin audiencia y sin ingresos.
Por tanto, creemos que las redes sociales son esenciales para captar seguidores nuevos, pero si tus contenidos son potentes y realmente tienes fans fieles ellos te seguirán. ¿no sería mejor tener un control más directo de tu audiencia y no depender del intermediario?
Esto no parece sencillo de hacer, pero en influnity tenemos como objetivo democratizar la monetización de los influencers.